En el final, Sabrina emergió victoriosa, habiendo descubierto el verdadero significado de su legado mágico y su conexión con su familia. A partir de ese momento, continuó utilizando sus poderes para ayudar a los demás y mantener el equilibrio en el mundo mágico.

Es la película que sirvió como piloto. Curiosamente, aquí el apellido de Sabrina es Sawyer y no Spellman. Sabrina en Roma (1998)